Micro Opinión: Vender optimismo y sus consecuencias

En el mundo del Marketing siempre se ha tenido una gran valoración del optimismo y la positividad (¡que no es positivismo, hombre!) a la hora de vender. Con justa razón, pues al comprar un producto esperamos los mejores resultados y qué mejor que sea el mismo vendedor o la publicidad la encargada de transmitirnos esa seguridad. Una promoción honesta de un producto sólo cabe en el mundo imaginario de Ricky Gervais (véase "The Invention of Lying", muy buena).


Por su alta eficacia, el optimismo forma parte del 101 de todo emprendedor, porque para empezar, no representa grandes gastos. Es poner la sonrisa y ya. Sin embargo, las redes sociales y su formato "reality" traen consigo ciertos peligros a la hora de 'vender' optimismo, sobre todo cuando el RP, la cara visible, es una persona. Es decir, cuando la persona es la marca, aunque el producto sea un servicio o un bien. Aquí el problema surge cuando hay una relación muy cercana entre el público (el target) y la marca (en este caso, la cara visible). Cercana en el sentido de ver al emprendedor -a la persona- a través de la realidad virtual, que no deja de ser una forma de realidad, y por tanto, ciertos elementos que funcionan para el marketing de una empresa, se entremezclan con elementos de la realidad, de la interacción social y de la psiquis.


Según el Prisma de Kapferer, ciertos rasgos de la identidad de marca funcionan mejor para la atracción de público y otros para su retención. Para conseguir la atracción, se utilizan rasgos de externalización como el físico (Physique), que tiene que ver con el aspecto (el logo, el acceso, etc.) o como los rasgos de relación (Relationship), con cosas como la simpatía, la conexión emocional, etc.. Todos estos rasgos externos, llevados al plano del emprendimiento en redes sociales, son bastante útiles para atrapar las miradas y capturar seguidores, incluso para elaborar un Geist (espíritu) del producto o de sí mismos. Este Geist, dentro del prisma de Kapferer, pasa a ser un rasgo de internalización llamado 'personalidad' (soy cool, innovador, alegre, optimista). Junto con otros rasgos como la Cultura y la Imagen Propia, la parte de internalización del producto retiene al consumidor, pues apela a un sentido identitario y a valores más profundos que sólo lo que se ve.


El problema para el emprendedor, es que no es una marca, sino una persona. Por tanto, hay un error en tomar este concepto del marketing y aplicarlo a este formato de ventas. Pero el problema no surge desde aplicar una mentalidad optimista al vender o de mostrar rasgos positivos y optimistas al mostrarse en redes sociales. El problema surge cuando lo único que se muestra es una postura optimista, porque los seres humanos tenemos un ojo clínico para reconocer lo que no parece humano (en los efectos visuales se utiliza el término uncanny valley para esa sensación incómoda al ver algo que intenta ser realista, humano, pero no logra serlo del todo). Recordemos que las redes sociales nos muestran a diario y en nuestro diario vivir (y aunque no mostremos lo más íntimo, la gente nos percibe tan reales como en carne y hueso), por ello, alguien cuyo contenido es 100% optimista (así como negativo, salvo que pocos lo usan como estrategia de venta), más temprano que tarde, aquel optimismo comenzará a ser incómodo. ¿Acaso esta persona no llora?, ¿no está triste?, ¿no tiene opiniones?.


Peor aún (y de esto está muy poco escrito), el optimismo 24/7 puede tener efectos nocivos en quienes reciben la información. Es simple, al ver a otro ser humano nos proyectamos, inevitablemente, ya sea para compararnos, identificarnos, sentirnos parte. Si en tal ejercicio de proyección, tenemos una imagen de un ser que no tiene problemas, opiniones, deseos, fracasos, rabias, aquello puede generar ansiedad, depresión y otros trastornos de auto estima. Por algo, en la música, las cuentas que suben contenido del día a día, practicando, fallando a veces y teniendo éxitos en otras, generan mucho interés y una comunidad largoplacista que agradece la honestidad ante todo. Tal como se ha descubierto acerca del fraude de la literatura de Autoayuda, vender optimismo es probablemente una charlatanería aún más tóxica y con más víctimas, porque es gratis.


Hasta que no se escriba e investigue más al respecto, un servidor les aconseja a los emprendedores que sean honestos y generen conexiones reales con las personas. De esta forma conseguirán una comunidad leal y agradecida, y ustedes no serán vistos como entes plásticos y descartables.


Véase también: https://www.elsaltodiario.com/culturas/negocio-felicidad-fraude-psicologia-positiva-libros-autoayuda-coaching-mindfulness









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